Esta mujer se practicó eutanasia, pero antes realizó una gran fiesta.

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La eutanasia ha sido desde siempre un tema que causa polémica, pues no es fácil tomar la decisión de ayudarle a alguien a morir. Sin embargo, cuando este proceso se convierte en algo doloroso y agónico, hay veces en las que no queda más remedio que buscar una solución digna y definitiva. Aunque en muchos lugares del mundo este método es ilegal, en varios lugares de los Estados Unidos está permitido. Betsy Davis fue una mujer que aprovechó esta circunstancia para dejar de sufrir por una enfermedad terminal.
Ella tomó la decisión de aplicarse la eutanasia pero antes, le mandó una invitación por correo a todos sus seres queridos para que la acompañaran en una gran fiesta.
Betsy era una artista de 41 años de edad que llevaba años sufriendo por la ELA (esclerosis lateral amiotrófica), una de las peores enfermedades degenerativas, neurodegenerativa progresiva que afecta a las células nerviosas del cerebro y de la médula espinal.
Cuando el estado de California, que es donde residía, autorizó la eutanasia como una opción para pacientes graves, ella decidió aprovecharla en compañía de su familia y amigos.
Todos ellos se reunieron para disfrutar con ella. Podían hacer lo que quisiesen, cantar, reír, bailar, rezar, jugar… la única prohibición era ponerse a llorar.
En compañía de más de 30 personas, Betsy organizó una semana de actividades llenas de diversión en su residencia de Ojai. Todos hablaron con ella a través de su silla electrónica e incluso participaron en un desfile de modas organizado por ella misma. Al final la llenaron de besos y se tomaron una foto grupal.
Al final, Betsy se puso un kimono japonés y se recostó en una cama para ver el atardecer. A las 6:45 de la tarde ingirió el medicamento encargado por su médico, una mezcla de pentobarbital e hidrato de cloro que le puso fin a todo su sufrimiento. Murió en cama y rodeada por la gente que quería.
Ahora, todos sus invitados han acordado reunirse nuevamente el año próximo para esparcir sus cenizas, justo el día de su cumpleaños.
¿Tú habrías hecho lo mismo que Betsy si hubieras estado en su lugar?
No tenemos fecha de caducidad que nos ayude a estar preparados a la hora de partir, no sabemos la hora, el día ni el lugar, esa es una razón más para vivir, disfrutar, abrazar, besar, decir y hacer todo lo que queremos hacer y compartir con aquellos seres a los que amamos, o realizar aquellos sueños que tenemos en la sala de espera. ¡La Vida es HOY!
Para conocer la historia de Betsy y saber más sobre eutanasia lea el siguiente artículo:

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